Inicio | Familia | Deporte | MQV | Su Ministerio | Se abrieron los cielos | Enseñanzas | Condolencias

SU MINISTERIO

Al año de su llegada, fue llamado como servidor, después para exhortación de diezmos y ofrendas. Más adelante fue cabeza de servidores y desde hace 6 años nuestro administrador.

Julio puso desde el principio todo su ser al servicio del Señor, dejándose moldear por las manos del Padre. Con un corazón humilde y diáfano.

Administrador de empresas. Disciplinado deportista, entrenador pionero del polo acuático dominicano. Era excelente y capacitado, profesionalmente hablando. Sabía, conocía y tenía experiencia en cada una de las múltiples tareas que desempeñaba.

En el organigrama de la oficina, era el jefe. Pero el se ocupó de que no lo viéramos así. Fue más nuestro gran hermano, consejero, guía, muchas veces padre. Un amigo siempre dispuesto a escuchar, su tiempo era para quien lo necesitara. Respetuoso, justo, cariñoso y con un gran sentido del humor, todo el tiempo. Por difíciles que fueran los momentos, él le sacaba una sonrisa a cualquiera. Tenía siempre un “dulcito” para ofrecer.

Julio ha estado presente en todo lo que hacemos en la iglesia: manejo administrativo y financiero, cultos, enseñanzas bíblicas, exhortaciones, prédicas, en todos los ministerios, bautizos, días de la madre, cumpleaños, fiestas de navidad, el pasadía familiar, Santa Cena, programa de televisión, página en Internet.

Además en la atención a todos los aspectos logísticos y técnicos para el funcionamiento esmerado y preciso de lo que hacemos. En cada cambio físico que se ha realizado para comodidad de nuestra congregación.

Luchó para que todo tuviera un sello de excelencia. Cada proyecto lo asumía con seriedad, responsabilidad y mucho entusiasmo. Quiso inculcarle a todo el que tuviera que ver con Más Que Vencedores, el amor y el respeto con que se debían tratar los asuntos de la iglesia, porque sabía que era un servidor del Señor y que todo cuanto pudiera hacer, era para honrar Su Nombre.

Julio predicó en varias ocasiones, en ellas compartió testimonios para mostrarnos al Señor manifestándose en su vida. Sus mensajes eran precisos y directos, ceñidos a la Palabra. Julio meditaba en cada cita, la aplicaba a su vida y la practicaba. Buscaba que nos quedara claro el mensaje y que pudiéramos llevarlo a la práctica tan pronto lo recibiéramos.

Sus exhortaciones se basaban siempre en la Palabra de Dios.

Su trabajo fue arduo. Pero más grande era su celo y amor por la congregación. La defendía con todo. Seguía la enseñanza de nuestro Dios, un Dios de orden. Y nos enseñaba como maestro. Firmeza, integridad, rectitud y justicia. Al si, sí y al no, no. Esto lo tenía muy claro.